Programa de recuperación post-ictus

Apoyo a la recuperación mediante ejercicio funcional

Programa de actividad física adaptada para acompañar a pacientes mayores de 65 años que han sufrido un accidente cerebovascular a recuperar capacidades y mejorar su calidad de vida.

Integra el ejercicio estructurado para estimular la recuperación neurológica y funcional.

Beneficios de la actividad física adaptada para pacientes

Mejora de la función motora y la coordinación

Mejora de la estabilidad y prevención de situaciones de riesgo en el día a día

Favorece la recuperación motora

Mejora el bienestar cognitivo y emocional

El programa consta de:

Planes individualizados

Programas adaptados a las capacidades y objetivos de cada paciente.

Variedad de modalidades

Combinación de ejercicios de fuerza y de equilibrio.

Tecnología y herramientas

Aplicaciones y recursos que orientan la práctica.

Apoyo y seguimiento

Supervisión profesional, implicación familiar y control del progreso.

¿Cómo derivar a un paciente?

Identifica pacientes elegibles

Este programa de ejercicio está dirigido a pacientes post-ictus, tanto durante el tratamiento como en la fase de recuperación.

Informa al paciente sobre el programa

Puedes apoyarte con los materiales informativos que encontrarás en el Kit de prescripción SHAPE.

Envía el formulario de derivación

Lo encontrarás en el Kit de prescripción SHAPE.

Inscripción e inicio del programa

Una vez inscrito, el paciente recibe una visita a domicilio o una llamada telefónica para explicar el programa y agendar la primera evaluación física.

Evidencias y resultados

La eficacia de la actividad física adaptada en pacientes de más de 65 años en recuperación tras un ictus está respaldada por ensayos con resultados probados.

Contacto

Preguntas frecuentes

El programa SHAPE está diseñado principalmente para pacientes que han sufrido un ictus y se encuentran en una fase clínica estable. Disponemos de un kit de prescripción SHAPE detallado que incluye una lista completa de criterios de inclusión y exclusión, teniendo en cuenta el nivel de recuperación funcional, las secuelas neurológicas y las comorbilidades asociadas. Nuestro objetivo es garantizar la seguridad, la adaptación individual y la eficacia de cada paciente durante el programa.

La actividad física adaptada (AFA) ayuda a mejorar la movilidad, el equilibrio y la coordinación. También contribuye a recuperar la fuerza muscular, favorecer la autonomía en la vida diaria y mejorar la calidad de vida. Además, puede tener un impacto positivo en la salud mental, reduciendo la ansiedad y la depresión post-ictus.

Cada programa se personaliza en función de las capacidades del paciente, su nivel de movilidad y sus objetivos. Los ejercicios se adaptan teniendo en cuenta posibles limitaciones como hemiparesia, fatiga o dificultades de coordinación. El seguimiento continuo permite ajustar la intensidad y el tipo de ejercicios para garantizar progresión y seguridad.

El programa incluye ejercicios de movilidad, fortalecimiento muscular, equilibrio, coordinación y trabajo cardiovascular suave. También pueden integrarse ejercicios funcionales que ayuden en las actividades de la vida diaria, así como ejercicios respiratorios y de relajación.