Programa de cuidados geriátricos

Prevención de la fragilidad y mejora de la autonomía en personas mayores

Programa para promocionar la actividad física funcional entre las personas mayores. 

Incluye ejercicio estructurado para ayudar a los pacientes a mantenerse activos para ganar fuerza y conservar independencia.

Beneficios de la actividad física adaptada para personas mayores

Mantiene la fuerza muscular y ósea

Mejora el equilibrio y previene las caídas

Aumenta la movilidad y la resistencia

Favorece la función cognitiva y el estado de ánimo

Un programa adaptado

Enfoque funcional

Ejercicios orientados a las actividades diarias.

Sesiones breves

10-15 minutos de actividad.

Evaluación individualizada

Valoración del estado de salud con supervisión médica.

Progresión adaptada

Aumento gradual del nivel de esfuerzo.

Apoyo y motivación

Acompañamiento de profesionales 

¿Cómo derivar a un paciente?

Fase 1
Identifica pacientes elegibles

Este programa de ejercicios está dirigido a personas mayores que desean mantenerse activas y mejorar su salud y bienestar.

Fase 2
Informa al paciente sobre el programa

Puedes apoyarte con los materiales informativos que encontrarás en el Kit de prescripción SHAPE.

Fase 3
Envía el formulario de derivación

Lo encontrarás en el Kit de prescripción SHAPE.

Fase 4
Inscripción y seguimiento de pacientes

Una vez inscrito, el paciente recibe una visita a domicilio o una llamada telefónica para explicar el programa y programar la primera evaluación física.

Evidencias y resultados

Los beneficios de la actividad física adaptada en personas de más de 65 años está respaldada por ensayos con resultados probados.

Contacto

FAQ

El programa está dirigido a personas mayores con enfermedades crónicas estables o en riesgo de fragilidad. Incluye pacientes con pérdida de autonomía, sarcopenia, patologías cardiovasculares, respiratorias o neurológicas, siempre que se encuentren en una fase clínica estable.

El programa cuenta con un Kit de prescripción que define criterios claros de inclusión y exclusión. Se tiene en cuenta el estado funcional, la estabilidad clínica, el riesgo de eventos adversos y la capacidad de participación activa de cada paciente. Se excluyen pacientes en fase aguda o con contraindicaciones médicas para la práctica de ejercicio.

La seguridad se garantiza mediante una evaluación inicial individualizada, la adaptación de la intensidad del ejercicio y un seguimiento continuo. Los programas se ajustan en función de la evolución clínica, la tolerancia al esfuerzo y a las condiciones de salud de cada paciente.

El programa combina ejercicios de fuerza, equilibrio, movilidad, coordinación y resistencia aeróbica adaptada. También incluye ejercicios funcionales orientados a mejorar las actividades de la vida diaria y a prevenir la pérdida de autonomía.